SINGULAR
Cada uno es un mundo indescifrable,
Inigualable
y expugnable.
Cada
uno percibe distinto
En
un universo rebosante de huellas dactilares,
Donde
algunos contemplan sus pesares,
Sentados
en las calles polvorientas de la urbe.
Cada
uno es una identidad,
Un
nombre, una etiqueta
Que
solo alcanza la sublimidad completa
Cuando
siente y ve al espejo,
No solo la perecedera careta
Si
no al “propio yo”,
O
al “doble yo”,
Al
“mil veces yo”.
Y
al final, cada uno llegará a la hora suprema
Con
la luz escasa, sin un solo teorema,
Quizá
sólo con la incertidumbre del final concreto
Porque
más compleja y sublime es la vida
Que
la propia expiración.
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